29/3/12

Lo que quiere la Iglesia

El domingo por la noche, al término de las vísperas en la catedral de León, el arzobispo José Guadalupe Martín Rábago ofreció una cena de gala al secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Tarsicio Bertone, con todos los obispos de México y los de América Latina que asistieron a la visita de Benedicto XVI a Guanajuato.

En esta visita, a diferencia de su antecesor, Juan Pablo II, el Papa se dedicó a los asuntos de Dios, dejando los del César a Bertone, quien planteó dos veces el tema de la libertad religiosa en México. La primera, durante el encuentro entre la comitiva de México y el séquito papal, el sábado en la Casa del Conde Rul; la segunda precisamente en la cena del domingo, donde lo planteó como un derecho fundamental que permite profesar las propias convicciones religiosas tanto en público como en privado, lo cual ha de ser reconocido y garantizado por el ordenamiento jurídico. 
Es de desear, dijo, que en México este derecho fundamental se afiance cada vez más, conscientes de que va mucho más allá de la mera libertad de culto.

Este, el de la libertad de culto, era el tema prioritario de la visita papal, como lo ha sido para la Iglesia católica desde la reanudación de relaciones en 1992.

Lo que esta vez otorga peso a esa exigencia de la Santa Sede es que, en la cena, al lado de Bertone estaba sentado el Presidente de la República.

¿Qué quiere la Iglesia con esa libertad religiosa?

Básicamente dos temas: la eliminación de los permisos previos para los actos de culto público, y acceso, como concesionarios, a los medios electrónicos.